Cerrar la plataforma provocaría riesgos contra múltiples servicios en línea en Colombia.

El Ministerio TIC no puede ordenar el bloqueo de aplicación o contenido alguno en internet.

Foto: EFE

El Ministerio TIC no puede ordenar el bloqueo de aplicación o contenido alguno en internet.

¿En qué momento Gobierno y taxistas se convencieron de que el ‘problema’ con Uber es tecnológico? ¿Y de que está en cabeza del Ministerio TIC ‘acabar con esa aplicación ilegal’? En términos precisos, el Ministerio TIC no puede ordenar el bloqueo de aplicación o contenido alguno en internet. Es un juez de la república, sobre el marco legal y la jurisprudencia, quien puede ordenar algo así.


De hecho, hoy en día, la justicia ordena al MinTIC bloquear contenidos de pornografía infantil y de juegos de azar no autorizados, porque, en ambos casos, están tipificados como delito en el código penal. ¿Es un delito el servicio que presta Uber? No. Los conductores y sus pasajeros están lejos de ser bandidos. Lo que sí hay es un vacío en las anacrónicas normas de transporte. ¡Pero eso no es un problema tecnológico! Ese es un lío del Mintransporte y de su Superintendencia quienes, hábilmente, sacaron a bailar al MinTIC y le exigieron una revisión.

Si el MinTIC ordenara, como erróneamente pretenden los de Transporte, el bloqueo de Uber –algo que por demás está lejos del espíritu y visión de todos en el Murillo Toro en Bogotá–, se abriría una poderosa esclusa, sin reversa, contra el sentido de libre acceso a la tecnología y el internet.

Por eso, esta discusión en el fondo no se trata de defender a Uber porque sí. El objetivo que nos debe reunir como colombianos es evitar que en adelante nos bloqueen otros servicios de internet con la misma excusa. De que atenta contra algún gremio o negocio.

¿Deberíamos entonces bloquear a Netflix, iTunes y Amazon, servicios de TV y cine por ‘streaming’ porque no aportan al fondo nacional de TV, como sí lo hacen operadores y empresas de televisión en el país?

¿Tendría entonces sentido dar de baja a Whatsapp, Viber y Skype por permitir comunicaciones de voz, locales y de larga distancia, sin las respectivas licencias que otros sí pagaron? ¿Y qué decir de los cursos gratuitos de universidades internacionales y centros de formación independientes que se imparten sin registro del MinEducación?
Podríamos seguir encontrando decenas de relaciones de ‘ilegalidad’ entre internet y las viejas leyes.

Yo veo más delictivo un taxímetro adulterado. Eso se llama robo. O que me digan que no me prestan el servicio de transporte porque mi destino no es del parecer del taxista. Eso es una violación a un derecho fundamental. O que amenacen con “parar a Bogotá” y declararla “objetivo militar”. ¿Eso es terrorismo?

El MinTIC, en contra de su filosofía, tendrá que abrir una indagación preliminar a Uber, un proceso formal de ley ante la solicitud de Transporte. Ya sabemos cuál será su concepto.

Los buenos taxistas saben que aquí hay una oportunidad de mejorar. Los malos seguirán en la suya, trabajando para líderes gremiales que, en gavilla, nos quieren someter a las malas a sus abusos en vez de aprender. Eso sí les digo: van a perder esta pelea. La innovación no le tiene miedo a las crucetas.

José Carlos García R.
Editor Tecnósfera – El Tiempo

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