Obama anunció un programa que busca enseñar códigos informáticos en los colegios. ¿Y Colombia?

Siempre he dicho que en este espacio no se hablará de política. Aunque debo aclarar: no de la local. Porque me confieso admirador del presidente Barack Obama. Especialmente por su visión en temas de tecnología, ciberdefensa, emprendimiento y, ahora, de la enseñanza de código en los colegios y escuelas.

Todos estos, además, temas recurrentes en sus discursos más importantes (¡qué envidia!).

En su último discurso del Estado de la Unión, Obama recordó la importancia de preparar a la sociedad para enfrentar las oportunidades que trae la nueva economía (mientras acá los taxistas hacen de las suyas en contra de la innovación), por lo queanunció el programa ‘Ciencias de la computación para todos’, con el cual, ni más ni menos, pretende que millones de niños aprendan de pensamiento matemático para el desarrollo lenguajes de programación.

“En la nueva economía, las ciencias de la computación no son una habilidad opcional, son un conocimiento básico” que todos deben tener, afirmó durante el anuncio el Presidente de los Estados Unidos.

Y destinó 4,2 billones de dólares. Le preocupa, además, que solo el 22 por ciento de quienes toman cursos de informática en los colegios sean niñas.

El futuro de la educación en TIC arranca en edades tempranas. Es la única manera de que evitemos cosas como las que pasan hoy, en donde los adolescentes, que trasiegan en un sistema educativo facilitador y poco retador, no les llama la atención el esfuerzo que significa optar por una ingeniería.

En bachillerato debe existir una cátedra divertida de programación, que enseñe a los jóvenes que no solo son consumidores, sino además creadores de la web. Y que así pueden cambiar sus vidas y al mundo.

Las universidades tienen un duro reto. Si sostienen su modelo de cobro de cinco años por alumno, caerán ante los ‘Uber’ que ya están consolidándose: los llamados ‘finishing school’, cursos cortos que entregan el conocimiento y la formación en herramientas modernas de programación en desarrollo de aplicaciones, multimedia para la web, diseño, mercadeo digital, etc., y que las universidades son incapaces de integrar en sus cátedras con la velocidad que estas plataformas evolucionan.

¿Estudiar cinco años ingeniería de sistemas, con conocimiento antiguo, para salir a ganarse un millón de pesos como ‘analista de sistemas’? Un curso de meses en la más reciente herramienta de desarrollo para iOS, por ejemplo, puede significar cinco veces ese ingreso.

Científicos de datos, diseñadores de interfaz y experiencia de usuario, ingenieros de software, front end developers, digital marketing analyst, por mencionar algunos oficios, y sin tocar lenguajes de programación, son cargos que las universidades no están emitiendo y que las empresas están contratando, sin importar si hay un diploma por medio, sino experiencia probada.

El reto es grande. El Gobierno debería integrar a estos ‘finishing schools’ en su estrategia de ‘Talento TI’, e invitar a universidades a modernizar su modelo. También crear programas para ‘enamorar’ a las niñas y las mujeres en temas TIC.

La tarea es dura, pues luchar contra emisoras juveniles que les llenan de reguetón, brujería y vulgaridad la cabeza a nuestros jóvenes, no es fácil. Pero ese tema lo analizaremos luego en este espacio.

¿Qué opinan ustedes? ¡Gracias por sus valiosos comentarios!

JOSÉ CARLOS GARCÍA R.

El Tiempo

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